y con las grandes lluvias, insolente,
no sufre Ibero márgenes ni puente,
mas antes los vecinos campos cubre.
Moncayo, como suele, ya descubre
coronada de nieve la alta frente
y el Sol apenas vemos en Oriente
cuando la opaca tierra nos lo encubre.
Sienten el mar y selvas ya la saña
del Aquilón, y encierra su bramido
gente en el puerto y gente en la cabaña.
Y Fabio, en el umbral de Tais tendido,
con vergonzosas lágrimas lo baña
debiéndolas al tiempo que ha perdido.
Quan jo estudiava batxillerat (època que es perd en la nit dels temps) al final del llibre de Literatura...Española, no cal dir!, venia una lectura per a cada mes del curs. En octubre hi era aquest sonet de Lupercio Leonardo de Argensola ; quan arriba aquesta època sempre em ve a la ment. He volgut compartir-lo amb vosaltres sobretot per si hi ha algú que és escèptic sobre el canvi climàtic.
També afegiré que encara no he descobert el paper de Fabio en aquest poema meteorològic.

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